Es cierto, muchos responderán.. yo me dejo llevar por el corazón, pero la verdad es que uno primero debe amar con el cerebro y después con el corazón, eso haría las cosas más sencillas y con menos sufrimiento.

            

En general las personas somo tan narcisitas que cuando dos personas se conocen lo primero que hacer es una serie de movimientos de reconocimiento, conversamos sobre temas triviales como las preferencias del cine o la música. Ene ste momento sólo tratamos de impresionar mutuaente mostrando lo mejor de nosotros mismos, pero al mismo tiempo tratamos de reconocernos en el otro buscando puntos en común.

¿Y luego? Después continuamos haciendo lo mismo con temas más delicados como las creencias sobre el amor, el sexo, las metas en la vida, etc.

En pocas palabras, una persona será inteligente o maravillosa si piensa como el otro lo hace o si comprate visiones del mundo similares.

Una vez que pudimos identificarnos con el otro, las probabilidades de un segundo encuentro son muy altas..nos damos cuenta que quizás ya estamos eligiendo a una pareja o lo que quisieramos fuese nuestro amor eterno.

En fin, en los demás encuentros seguiremos profundizando en temas comunes, siempre haciendo enfasis en las similitudes entre otros. Pero como obviamente lo similar es finito, entonces la relación sólo funcionará si ambos son suficientemente maduros y tolerantes para aceptar con curiosidad las experiencias disímiles del otro y las construcciones de la realidad y del mundo de éste que no coinciden con las suyas. ¡Viva, entonces daremos un paso más para convivir felizmente con el amor de nuestra vida!

Sin darnos cuenta empezaremos un intercambio de influencia bilateral que inicia con un etapa de consolidación y cohesion, que es la segunda etapa de la relación de pareja, un periodo largo y enriquecedor en el cuall negociarán y establecerán acuerdos sobre aquellas situaciones en las que la curiosidad y la tolerancia no han sido suficientes.

OJO!!! Si esto se realiza respetando las posiciones del otro, sin renuncias a las propias y más allá de lo deseado, entonces se generará una nueva manera de hacer las cosas que será propia del vínculo, es como "nuestra forma de hacer", habrá tenido lugar el elemento más importante de esta segunda etapa de la relación: el encuentro. Me gustaría remalcar que muchas de las parejas fallan en este punto, no le dan la importancia que debería o no lo juzgan importante, o lo que es peor aún, ni siquiera se dan cuenta cuando la relación atenta contra su individualidad... y como es de esperar fracasan.

Luego, que estas dos personas que ya se encuentran acopladas más o menos armónicamente comienzan a explorar el mundo como una unidad. En esta tercera etapa se exponen a nuevas experiencias y las asimilan, experiencias que no forman parte de la historia de ninguno de ellos. Son vivencias que ocurren al estar juntos, en este momento ocurre lo que llamamos intimidad... pero la intimidad del alma que ocurre por evolucionar juntos.